
Huertos EScolares
La transformación de los ambientes de aprendizaje en las escuelas se está convirtiendo en una estrategia para generar nuevas herramientas pedagógicas que permitan un ritmo de aprendizaje y enseñanza respetuoso con las personas y la naturaleza. Es así que, con el apoyo financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), trabajamos en tres escuelas de la Red Fe y Alegría localizadas en las ciudades de Quito y Santo Domingo en Ecuador. Trabajamos con 500 estudiantes de entre 5 y 16 años; nuestro propósito era no solo transformar sus ambientes de aprendizaje en huertos, sino que por medio del pensamiento crítico, pudieran contar con herramientas para aprender a cultivar sus propios alimentos. Los y las estudiantes, aprendieron la importancia de acceder a los alimentos de manera respetuosa con los suelos; así diseñaron paletas vegetales, zonificación y tipologías de huertos, composteras e invernaderos.
Adicionalmente, tuvimos la oportunidad de trabajar con estudiantes que tenían algún tipo de discapacidad o condición neurodivergente (un término general para referirse a los individuos que viven con autismo principalmente, pero también abarca dislexia, dispraxia, déficit atencional con hiperactividad (TDAH) u otras condiciones que les llevan a navegar procesos cognitivos y emocionales de manera distinta). Es sin duda una experiencia que nos ha transformado de muchas formas, sobre todo ha mejorado las formas que los docentes tienen de relacionarse con sus estudiantes y mejora la planificación de sus materias de estudio para integrar el movimiento, el trabajo entre pares y la regeneración y restauración del suelo.
Un gran aporte en una de las escuelas fue que, gracias a la intervención del huerto, las especies de iguanas locales volvieron al ecosistema; es así que los niños y niñas
llamaron a este nuevo ambiente de aprendizaje como “El Jardín de las Iguanas”. Su
siguiente objetivo es comenzar a monitorear la población de las iguanas como una
medida de conservación del ecosistema.
